24 de enero de 2010

La gestión del sentimiento

El patrimonio emocional de las organizaciones
es susceptible de ser gestionado.
Carmen García Ribas


Es habitual escuchar las palabras gestión del cambio, gestión del tiempo, de personas, equipos... en organizaciones públicas y privadas, pero raramente de la gestión del sentimiento.

Escuchamos como se pide compromiso e implicación en el trabajo, pero es más difícil hacerlo sobre las medidas que se toman para fomentarlo.

Palabras como entusiasmo, ilusión, compromiso y confianza pertenecen al terreno de las emociones, y en cuanto a éstas las organizaciones al uso están muy poco preparadas para su gestión.

Sin ser conscientes de ello las organizaciones sociales están más curtidas en este ámbito, ya que la implicación emocional en ellas suele ser mayor. Y como de todo se aprende podríamos intentar hacerlo de ellas. De su capacidad y voluntad de aprender y sobre todo de su capacidad de celebración y entusiasmo.

En ellas es importante compartir la misión, el "I have a dream", definir los objetivos indivuduales, no solo grupales y asegurarse que cada miembro del grupo posee las aptitudes y actitudes necesarias para captar el valor de su trabajo, desempeñar con entusiasmo su tarea y renovar frecuentemente sus conocimientos.

Pero todo ello condimentado con las adecuadas dosis de empatía con los sentimientos de los demás y esfuerzo por reconocer las emociones, propias y ajenas.

Ya se que este último párrafo me ha quedado un poco Zen, pero como dice Javier Fernandez Aguado, creador de la teoría Feelings Management, Gestión de los Sentimientos Organizativos, "Somos profetas de nosotros mismos, tanto a nivel personal como corporativo. Si una organización considera imposible un objetivo, lo más probable es que se estanque. Si, por el contrario, un colectivo se siente capaz de metas altas, es casi seguro que culminará esas cimas".

"Las organizaciones, al igual que los individuos, se entusiasman y se deprimen; se alegran y se entristecen; exultan y se hunden. Todo eso, independientemente de sus resultados económicos en un determinado ejercicio. Y lo hacen también al margen del estado de ánimo de un empleado o de otro. Al igual que se afirma en la Gestión del Conocimiento, los sentimientos organizativos son algo más que la suma de los sentimientos individuales de quienes allí trabajan".

Por lo tanto parece que hay que prestarle algo más de atención a los sentimientos y emociones de nuestras organizaciones, además de prestarsela, claro está, a los de las personas que las forman. Ambas visiones pueden formar un conjunto de acciones de mejora muy potentes.

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