22 de marzo de 2017

Herramientas sociales para la gestión pública

Una herramienta es un recurso (ya sea utensilio,objeto, procedimiento o método) que se utiliza para ejecutar una actividad o trabajo, y facilitar mediante su uso la realización del mismo. Por "social" entendemos las relaciones que se establecen dentro de una comunidad, entonces podemos establecer como herramienta social ese medio que se utiliza para facilitar nuestras relaciones dentro de la comunidad.

Lo que entendemos como redes sociales, cuya denominación más acertada sería "servicios de red social" o "medios sociales", Facebook o Twitter por ejemplo, no son sino herramientas que nos facilitan esa interacción social. La red social la componemos las personas, Facebook es una empresa.

Lo habitual es que la Administración Pública utilice esos servicios de red social como herramienta de comunicación con los ciudadanos.

Pero normalmente olvida otras herramientas sociales que también podrían aportar más valor a esa relación de comunidad, como son las de monitorización, para practicar la famosa escucha activa, las de medición de nuestras actuaciones, e incluso otras más usuales como los blogs, wikis y comunidades verticales, además de otras más antiguas pero que siguen teniendo plena vigencia en ciertos sectores, como los foros, incluso podemos hablar de herramientas sociales de gestión de proyectos.

Como vemos dejamos de lado, y perdemos toda su potencialidad, herramientas que nos ayudan a gestionar esa relación con los ciudadanos, más allá de la mera comunicación.

Si nos centramos en el método, los procedimientos, los planes..., es decir, cómo vamos a usar esas herramientas sociales, nos encontramos con la publicación por parte de algunas administraciones públicas de sus guías de usos y estilos. Supongo que procedimientos internos habrá muchos más, o eso quiero creer, que hay muchísimas administraciones que, sin tener publicada una guía, si han pensado en una presencia ordenada y segura, tanto para la propia administración, como para sus ciudadanos, y han sistematizado al menos parte de ello, para no dejarlo todo en manos del azar. Lo que si podemos observar es que hay pocos planes en medios sociales publicados. Parece que hay mucha presencia pero poco plan. Esperemos que muchas más administraciones se incorporen en este camino.

Por último indicar que estas herramientas sociales pueden usarse por la administración como instrumento de gestión de su relación con los empleados, de conexión entre ellos, aprovechando de este modo todo su potencial en beneficio interno. Incluso para esto necesitamos un plan. Otra asignatura pendiente.

28 de febrero de 2017

En busca de la excelencia (en la Administración Pública)

Puede que no exista un camino a la calidad, pero existe un camino para la excelencia. Esta frase de Máximo Fraile, en el debate ¿Qué os sugiere el slogan de Samsung "La innovación es nuestro legado, la Calidad es nuestra prioridad?, en la comunidad de innovación de INAP Social, me ha recordado un post que tenía a medias, desde hace mucho tiempo, sobre un libro de los 80 titulado precisamente "En busca de la excelencia".

Los 8 atributos que caracterizaban por aquel entonces, según sus autores, a las empresas sobresalientes eran los siguientes:

1. Énfasis en la acción
2. Proximidad al cliente
3. Autonomía e iniciativa
4. Productividad contando con las personas
5. Manos a la obra eficazmente
6. Zapatero a tus zapatos
7. Estructuras sencillas, staff reducido
8. Tira y afloja simultáneo

Estas eran las conclusiones a las que llegaba este best seller del management del año 82, y que conocí a finales de esa década recién aterrizado en la facultad de económicas.

Por aquellos tiempos me sonaban pocos autores "contemporáneos" que tuvieran que ver con el nuevo mundo en el que pretendía participar. Tras los primeros años Kottler, Drucker, Porter, Peters & Waterman... comenzaron a hacerse un hueco en mi biblioteca.

De todos ellos fueron éstos últimos los menos "académicos". "En busca de la excelencia" llegó hasta mí gracias a numerosos artículos en revistas, que seguían haciendo referencia a él a pesar de llevar más de un lustro en el mercado.

Es de las pocas cosas que lograron quedarse conmigo de aquel periodo de mi vida, además de la firme idea que ese mundo, el de los economistas, no era para mi.

Explicaré brevemente, con sus propias palabras, a que se referían los autores con cada uno de esos ocho atributos.

Énfasis en la acción
La obsesión por hacer cosas. Necesidad de adhocracia. Hágalo, arréglelo, inténtelo. La acción caótica es preferible a la inactividad ordenada.

Proximidad al cliente
Estas empresas aprenden de las personas a quien sirven.
Muchas de las empresas innovadoras obtuvieron sus mejores ideas, sobre productos, de los clientes, y eso se consigue a fuerza de escuchar con atención y de modo regular.

Autonomía e iniciativa
Las empresas innovadoras mantienen muchos lideres e innovadores en toda la organización.
No tratan de sujetar a todo el mundo con las riendas tan cortas que les impiden ser creativos. Fomentan la aceptación práctica de riesgos y apoyan las buenas tentativas. Siguen el noveno mandamiento de Fletcher Byrom: Asegúrate de que generas un número razonable de equivocaciones.

Productividad contando con las personas
Las empresas sobresalientes tratan al personal subordinado como fuente fundamental de calidad y aumentos de productividad. El presidente de Texas Instruments lo expresaba así: a cada trabajador se le considera una fuente de ideas, no simplemente un par de manos.

Manos a la obra eficazmente
Thomas Watson Jr., dijo que los logros de una organización tienen mucho más que ver con su ideario básico que con sus recursos tecnológicos o económicos, su estructura organizativa, sus dotes de innovación o su sentido de la oportunidad.

Zapatero a tus zapatos
Lo más probable es que el rendimiento lo tengan las empresas que permanecen razonablemente próximas a los negocios que conocen.

Estructuras sencillas, staff reducido
Las formas y sistemas estructurales de las empresas sobresalientes son maravillosamente simples. El personal de alta dirección es escaso.

Tira y afloja simultáneo
Las empresas sobresalientes están centralizadas y descentralizadas a la vez.
En su mayor parte han llevado la autonomía al nivel de los puestos de trabajo. Por otra parte, son centralistas fanáticas de unos cuantos valores esenciales que tienen en mucha estima, como la fiabilidad o la calidad.


Podemos intuir que, algo más de tres décadas después, casi todos ellos siguen plenamente vigentes, o por lo menos nos parecen atributos perfectamente legítimos a la hora de buscar la excelencia. Quizás podríamos añadir un par más sobre el trabajo en red, innovación abierta o el aprendizaje organizacional, pero básicamente son válidos.

Si hiciésemos una búsqueda de la excelencia en la administración pública ¿qué nos encontraríamos? ¿Cuáles serían esos atributos de las administraciones excelentes, o que al menos intentan buscar la excelencia?

Espero que podamos contestar en breve esta pregunta y no tardar tanto tiempo como lleva este post escrito y sin publicar.

29 de noviembre de 2016

Modelos colaborativos de formación

El pasado 10 de noviembre tuve la ocasión de asistir a la jornada “Modelos colaborativos de formación en la Región de Murcia” atraído por el tema, y sobre todo por la presencia de Jesús Martínez Marín, al que sigo desde hace tiempo y tenía muchas ganas de conocer personalmente, eso que ahora llamamos desvirtualizar.

Esto de los modelos colaborativos en la administración pública tiene su miga. Encajar todos los conceptos que se vertieron en la jornada en el rígido esquema público no es fácil. A mí, que me gusta escaparme por la tangente, prefiero hablar de modelos colaborativos de aprendizaje, muy en la línea del 70-20-10, como muy bien explicó Jesús: 70% de aprendizaje por la experiencia, 20% de aprendizaje social y un 10% de aprendizaje formal. Y ese 20% es muy importante, es un aprendizaje colaborativo, casi imprescindible para enfrentarse al otro 70%.

No sé si todos podemos hablar con conocimiento de causa sobre la formación, pero sí podemos hacerlo sobre el aprendizaje, y nuestra propia experiencia nos avala.

Pero volviendo al 20% que nos ocupa, me quedo con una idea: Lo importante, en nuestras organizaciones, es conectar a la gente preocupada por hacerlo mejor.

Y en cuanto la manera de hacerlo, Sandra Sanz Martos nos dio unas pinceladas muy interesantes sobre las diferencias entre redes sociales y comunidades, centrándose en estas últimas.

Respecto a las comunidades de valor, distinguió entre comunidades de interés, comunidades de aprendizaje y comunidades de práctica. Dejando claro también las diferencias entre comunidad y grupo de trabajo. En fin, toda una nomenclatura que conviene tener clara para saber a qué nos estamos refiriendo.

Muy interesante toda la ponencia, relatando los elementos que facilitan el funcionamiento de una comunidad de prácticas, los perfiles de los participantes...

Creo que es un tanto complicado llegar a hacerlo correctamente, pero esta jornada me ha servido para reflexionar sobre otro tipo de “comunidades” más líquidas (y no es que pretenda licuar una comunidad de interés o aprendizaje), pero sí adaptarlas a las necesidades del momento, comprendiendo, como muy bien explicó Sandra, que estas “comunidades” son como un organismo vivo, hay que cultivarlas, ya que como ellos nacen, crecen, algunas se reproducen, pero al final lo natural es que mueran.

El reto es conectar conocimiento, interés en compartirlo y ganas de hacerlo mejor, de forma que podamos aprender unos de otros. No sé si esto tendrá éxito, pero merece la pena probarlo.

Bueno, mejor que mis divagaciones será que os lo cuenten ellos mismos, ya que los vídeos de la jornada están disponibles aquí:

Jornada "Modelos colaborativos de formación en la Región de Murcia" (10/11/2016) 

7 de noviembre de 2016

Sobre los 25 blogs imprescindibles sobre administración pública

El pasado sábado, 5 de noviembre, Amalia López Acera publicó un post titulado "Los 25 blogs imprescindibles sobre administración pública". A través de diversos medios contactó con personas que conoce, cerca de 40, y que trabajan en la administración pública para preguntarles qué blogs son los que leen. Con los más repetidos elaboró una lista, sin pretensiones de ser un ranking, sino como un pequeño repositorio o guía para conocerlos o descubrirlos. Gracias ante todo Amalia por el trabajo realizado.

Como bien indica Amalia, los blogs son una estupenda herramienta para adquirir conocimiento y estar al tanto de todo lo que acontece en nuestro ámbito profesional, contado por los propios profesionales, que son los que mejor conocen, de primera mano, el devenir diario de nuestra a veces querida, otras odiada, administración pública.

Al ser preguntado por Amalia, ya mi cabecita, y esa conciencia que siempre tiene que estar dando la lata, me recordó que tenía un poco olvidada mi faceta de blogger. Pero cuando he tenido la oportunidad de leer el post y comprobar que este blog estaba incluido en la lista no he tenido más remedio que ponerme a escribir, al comprobar que solo he publicado una entrada en este año 2016, y fue allá por el mes de enero. Esta especie de terapia pública seguramente no servirá de mucho, pues son los hechos los que cuentan, no las intenciones.

Vaya de todas formas por delante mi agradecimiento a todos aquellos compañer@s que me tienen todavía presente en sus pensamientos.

Ya en su post "Reinventando motivaciones" Jesús Martínez Marín hablaba de ese sentimiento de culpabilidad que se tiene al dejar abandonado el blog. Comparto el sentimiento general pero también he de agregar que los tiempos y las personas cambian. En mi caso soy mucho más comedido, parece que desde 2009, cuando empecé con este blog, he ido perdiendo un poco ese desparpajo o incluso el atrevimiento, del que antes solía hacer gala, quizá a veces guiado por la ignorancia más que por la valentía.

Siempre he defendido la necesidad, con mayúsculas, de que los empleados públicos tengan una presencia activa en redes sociales, en su vertiente profesional, además, claro está, de impulsar y colaborar con los perfiles sociales de las administraciones públicas para las que trabajan. Echando la vista atrás veo claramente que este año he dejado de predicar con el ejemplo. Creo que el tiempo no es escusa.

Tendré que ganarme de nuevo el derecho a estar en esa lista.