2 de diciembre de 2019

Cómo encontrar hashtags interesantes, para seguir en Twitter, relacionados con la Administración Pública

¿Qué hashtags sueles seguir relacionados con la Administración Pública? En marzo de 2011 lancé esta pregunta a algunos amigos, mayoritariamente usuari@s de Twitter, vía DM, que trabajan en/para la Administración Pública, o están relacionados con ella.
Con los resultados de las 26 personas que contestaron publiqué el post Hashtags para seguir en Twitter si te interesa la Administración Pública.

Los cinco Hashtag más seguidos por aquel entonces fueron:

  • #Ogov
  • #Opendata
  • #Egov
  • #Aapp
  • #Eadmin
Utilizando una herramienta, que he encontrado en la red casi por casualidad, podemos jugar un poco con ellos y sacar algunas conclusiones. Con Hashtagify.me, en su versión gratuita, obtenemos los siguientes hashtag relacionados con #aapp, por correlación y popularidad.

Aclararé que nos vamos a referir única y exclusivamente a Twitter. Empezaremos por #aapp por ser un hashtag genérico con posible mayoría de  resultados en español.

Lo primero que nos aparece en esta herramienta es la popularidad del hashtag, clasificando de 0 a 100 la popularidad histórica y la reciente, así como su variación semanal y mensual .
 #AAPP aparece con una popularidad del 41.6 sobre 100, que sería el hashtag más popular en Twitter.

La correlación se mide como el porcentaje de tweets que usan el hashtag buscado que también usan el relacionado. Cuanto más grande es la palabra, mayor es la correlación.

Vemos que de la lista de cinco solo aparecen dos: #ogov y #egov.

Se pueden explorar los hashtags relacionados haciendo clic en cada uno de ellos. Esto buscará automáticamente ese hashtag y mostrará sus propios relacionados. De esta manera, puedes encontrar fácilmente todos los hashtags relacionados y ver cuáles son los más populares y encontrar hashtags más específicos.

La versión gratuita sólo nos permite explorar los 10 hashtag con mayor correlación.

También te permite ver, de los hashtags relacionados, cuáles son los más populares. Al igual que con la correlación sólo nos permite ver unos cuantos de ellos.

















Para #ogov obtenemos los siguientes resultados:




































Como vemos aquí aparece ya otro de los cinco analizados en 2001: #opendata.

Un aspecto a tener en cuenta es que #ogov y #opendata son dos hashtags susceptibles de ser usados en español y en otros idiomas, algo que difícilmente ocurrirá con #AAPP, por lo cual tendrán mucha mayor popularidad.

El resultado para #opendata es:



















Bueno, espero que la herramienta os sea útil, o que por lo menos paséis un rato entretenido probándola. Podéis usar otros #hashtag que en 2011 no aparecían pero que en los últimos años han tomado mucha relevancia, como son #transparencia, #innovacion, #contratacionpublica, y todos aquellos que se os ocurran.

28 de octubre de 2019

Brecha digital versus brecha cívica

Unos días antes de la entrada de la primavera cayó en mis manos un antiguo número de la revista Telos, del año 2011, con un interesante artículo de Manuel Martínez Nicolás, titulado De la brecha digital a la brecha cívica. Acceso a las tecnologías de la comunicación y participación ciudadana en la vida pública. Desde entonces tengo pendiente publicar este post, ya que toca una cuestión que últimamente me interesa de manera muy especial.

Se ha hablado mucho de la brecha digital, la que se produce por las dificultades de acceso a las nuevas tecnologías por parte de la población, tanto por su coste económico, como por sus necesidades de formación. Menos relevancia ha tenido la llamada brecha cívica, que se define como la distancia en la apropiación política de las NTIC (proceso de uso, comprensión y relación entre nuevas tecnologías y sociedad), para lo cual es necesaria la implicación ciudadana.

En citado el artículo, su autor asevera que el potencial de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) para impulsar la participación de la ciudadanía en la vida pública exige no solo facilitar el acceso a las tecnologías, sino también afrontar las desigualdades en el grado de compromiso cívico de los ciudadanos.

Entre las tesis que estudia, la de movilización y la de refuerzo, indica que las dos asumen la existencia de una relación directa entre el uso político de las NTIC -y en particular Internet- y la implicación cívica; y de hecho ambas son perfectamente compatibles con la idea de brecha cívica.

Para la tesis de la movilización, a más uso político de las NTIC más implicación ciudadana. La del refuerzo, por contra, invierte esa relación: a más implicación ciudadana más uso político de las NTIC.

Si aceptamos, además, que existe una desigualdad entre individuos y grupos sociales en cuanto a su grado de compromiso y participación en la vida pública, el corolario al que conduce la tesis del refuerzo es la posibilidad de que el aprovechamiento del potencial político de las NTIC no esté sirviendo para estrechar la brecha cívica, sino para ampliar la distancia entre quienes ya están activamente implicados en los asuntos públicos, que usan las NTIC para reforzar su capacidad de intervención, y quienes no.

Creo que el artículo sigue plenamente vigente. Y de continuar siendo realidad esto último vamos camino de tener un problema grave, sobre todo por esas iniciativas que estamos planteando y que llevan implícitas una fuerte carga en el uso de herramientas y redes online.

La pregunta es cómo evitar esa brecha cívica o ciudadana. Hace años que se pusieron en marcha políticas para la reducción de la brecha digital, pero pasados los tiempos de la Transición, y tras las primeras décadas democráticas, pocas han sido las destinadas a una educación para la ciudadanía "activa". Está claro que a nadie se le puede obligar a participar, pero una vez proporcionado el acceso a las herramientas digitales nos queda el proceso de uso y comprensión de esas herramientas para una participación cívica o ciudadana activa.


25 de septiembre de 2019

Antes la caja tonta y ahora el smartphone idiotiza

Leyendo el artículo "Hace un siglo ya existía Facebook y la gente solo leía chorradas" en Yorokobu, en el que se sueltan perlas como que el smartphone no ha idiotizado a la gente: la gente ya venía idiota de casa, o que la tonta no era la caja, sino nosotros, he llegado a una entrevista a Antonio Escohotado de hace ya unos meses, donde nos recuerda que disponiendo ahora de un dispositivo donde se alberga todo el conocimiento de la humanidad, la gente opta por pasatiempos o por contenidos superfluos.
Y la verdad es que es un tema al que prestamos muy poca atención. El mismo Escohotado cree que el hombre nunca ha sido tan libre como desde que apareció internet. Que ha sido el obsequio mas grande a la humanidad desde que se inventó el fuego. Pero quizás faltan dos o tres generaciones para asimilarlo.

Han sido muchos los autores que han hablado de las dificultades en la apropiación del uso de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) por parte de la población.

Podemos entender por apropiación social de las NTIC al proceso de uso, comprensión y relación entre nuevas tecnologías y sociedad.

Para explicar un poco estas ideas, y siguiendo a autores como Sáez (2010)* partiremos del concepto de capital informacional (Hamelink, 2000) que no es ni más ni menos que la capacidad financiera para pagar la utilización de redes electrónicas y servicios de información, la habilidad técnica para manejar las infraestructuras de estas redes, la capacidad intelectual para filtrar y evaluar la información, como también la motivación activa para buscar información, y la habilidad para aplicar la información a situaciones sociales.

A partir de esta definición, se pueden establecer distintos niveles de apropiación de las NTIC:
  • El primer nivel sería el acceso a las herramientas.
  • El segundo nivel haría referencia a la formación necesaria para manejar los equipos y los programas necesarios
  • El tercer nivel es el que relaciona la comunicación y el acceso tecnológico con los procesos de cambio social, verdadero eje vertebral, por ejemplo, de los nuevos modos comunicación y organización de los movimientos sociales. Descubriendo las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información para el trabajo en red.
Es en este tercer nivel dónde se producen cambios diferenciales.

Mucho se ha hablado de brecha digital, por las dificultades económicas de acceso a las tecnologías por ciertos sectores de la población, mucho se ha hablado también de la escasa formación para el manejo útil de estas tecnologías. Pero poco se habla del tercer nivel, ya que no todo se basa en capacidades intelectuales, sino también en motivación activa y las habilidades tecno-sociales mencionadas anteriormente.

Creo que tendremos que volver a usar los antiguos dichos y refranes, en este caso la información no es poder, ya que disponemos de ella en nuestra propia mano, en este caso el "querer" es poder. Y no veo yo a muchos queriendo...

Como podéis leer, esta semana estoy más ciberescéptico que ciberutópico.




* SÁEZ, Víctor Manuel Marí. Crítica del concepto de “capital social”(Putnam) y propuesta del enfoque de “capital informacional”(Hamelink) para el análisis y el diseño de estrategias de apropiación social de las TIC por parte de los movimientos sociales. Economia Política das Tecnologias da Informação e da Comunicação, 2011, vol. 12, no 1.

16 de septiembre de 2019

Ciberutópicos y Ciberescépticos

Hay mañanas que, como todo hijo de vecino, me levanto de mejor humor que otras. Hay mañanas que me levanto canturreando y hay otras que me dan ganas de lanzar el despertador contra la pared.

Hay días que me parece que esto tiene arreglo, y hay otros en los que pienso que esto no le arregla ni Dios.

Algunos de esos días pienso que internet y la tecnología nos ayudaran a salir del agujero en el que poco a poco nos estamos metiendo, pero otros me da por pensar que precisamente es internet y la tecnología quien nos está ayudando a cavar ese agujero.

Me da por pensar en su carácter democratizador unos días y por su poca accesiblidad, tanto económica como formativa, otros. A veces incluso pienso que todo esto de la participación y acceso a la información le importa un pito al común de los mortales.

Desde hace ya muchos años hay un debate general sobre el potencial democrático de las nuevas tecnologías, con autores que defienden posturas diferentes, algunos con más vehemencia que otros.

Como indica Jorge Resina De la Fuente*, identificando dos grandes posiciones, de un lado se encuentran los ciberoptimistas, aquellos para quienes internet supondría una estructura de oportunidad para la participación, y de otro los ciberescépticos, quienes subrayan la importancia de los aspectos textuales por encima del potencial tecnológico.

Aporta el autor una tabla resumen con las distintas posiciones del mencionado debate que reproduzco a continuación.

 Fuente: Resina De la Fuente , Jorge (2010).

Identificando los principales autores y teorías sobre las posibilidades que nos ofrece internet, vemos que el debate es prolífico y las posiciones aún son encontradas.

En los últimos años autores como Morozov nos deleitan de vez en cuando con frases y conceptos como "Todo va a ir mucho peor" o el "feudalismo tecnológico".

Yo esta mañana me he levantado más utópico que distópico, así que creo que el potencial social de la tecnología hace que, como decía Clay Shirky, estemos viviendo el mayor incremento de la capacidad expresiva en la historia de la humanidad. Y eso, aunque no todos seamos capaces de ser siempre memorables, me parece algo muy positivo.

Así que por aquí seguiremos una temporada más. Bienvenidos de nuevo.


* De la Fuente, J. R. (2010). Ciberpolítica, redes sociales y nuevas movilizaciones en España: el impacto digital en los procesos de deliberación y participación ciudadana. Mediaciones sociales, 7, 143-164.

 

3 de abril de 2019

Gobernanza algorítmica (II): más ejemplos y políticas que ya están aquí


Alegoría de la Aritmética. Laurent de La Hyre


Para terminar el repaso por iniciativas interesantes de este tipo, que iniciamos en el post anterior,Gobernanza Algorítmica, debemos citar un estudio de Cardiff University y Sky News según el cual al menos 53 ciudades de Reino Unido utilizan modelos informáticos para para detectar problemas antes de que ocurran. Los algoritmos predictivos, donde los ordenadores procesan estadísticas para asesorar sobre posibles resultados futuros, son cada vez más comunes.

Su investigación sobre estos algoritmos revela una revolución oculta que tiene lugar en los servicios públicos de Reino Unido. Hay muy poca supervisión de este nuevo campo, ya que ni el gobierno central ni el local de Reino Unido proporcionan listas de dónde se están introduciendo estos sistemas, cómo se utilizan y cómo se comparten los datos de los ciudadanos. Muy a menudo, comentan, las personas afectadas no saben que su vida ha sido víctima de una predicción algorítmica. La investigación encontró algoritmos predictivos que se utilizan para aplicaciones tan diversas como la gestión del tráfico, subsidios de vivienda y la identificación de niños en riesgo de abandono o abuso.

Pero hay una verdad oculta dentro de toda esta revolución, y es que la utilización de estos algoritmos son menos un signo de incorporación de nuevas tecnologías y más una señal de la llegada de la siguiente etapa de austeridad. El potencial de los algoritmos para reducir costes es demasiado atractivo como para resistirse.

Para terminar, estos artículos realizan unas reflexiones entorno a la privacidad, en el debate surgido en este propio medio, que indica que las autoridades, sin supervisión y con fondos insuficientes, han estado experimentando con nuevas herramientas que pretenden ayudar a resolver problemas complejos, que van desde el abuso infantil, los problemas familiares, el embarazo en la adolescencia, las pandillas juveniles y el derecho a la asistencia social, por lo que si las funciones del gobierno digital se vuelven más invasivas, opacas, crípticas y sin nadie que las  cuestione, nuestra capacidad para hacer frente a esas decisiones se convertirá en poco más que una ficción.

Otra noticia que viene a ahondar en el debate, y que se ha publicado recientemente indica que según el estudio « European Tech Insights 2019» de IE University, desarrollado por el nuevo Center for the Governance of Change (CGC), uno de cada cuatro europeos estaría a favor de que un dispositivo de inteligencia artificial tomara decisiones importantes sobre cuestiones que atañan a la administración de su país.

Pero si bien los ciudadanos demuestran una preferencia para que sea la IA la que sustituya en sus funciones a los responsables políticos, los europeos, a su vez, manifiestan un claro temor a los avances tecnológicos, sobre todo ante el impulso de la automatización de procesos, por la pérdida de puestos de trabajo que puede suponer.

Por otra parte, entre las iniciativas españolas hay poco que contar. Entre las que podemos citar, haciendo una simple búsqueda en internet, destacan las siguientes:

Un algoritmo para reducir la pobreza. El ayuntamiento de Madrid encargó a expertos de la Carlos III, el diseño de un algoritmo de la vulnerabilidad. Les dio 12 datos como paro, esperanza de vida, renta, vivienda y los agruparon en cinco indices. Y así analizaron los 128 barrios. Los datos los tiene en cuenta el Ayuntamiento para repartir los fondos de reequilibrio territorial. El algoritmo se actualiza con datos nuevos y permite evaluar los cambios aunque desde el ayuntamiento insiste que es una política a largo plazo.

¿Cuánto odio hay en Twitter? No mucho, pero es constante y hay para todos. Un algoritmo que ha empezado a usar el Ministerio del Interior sirve de termómetro de la red social. El algoritmo rastrea unos 6 millones de tuits en 24 horas con un filtro que incluye más de 500 palabras vinculadas a insultos y a grupos de víctimas de odio: política, género, etnicidad, discapacidad, religión y deportes.
La aplicación está instalada en la Oficina Nacional de Lucha contra Delitos de Odio, del Ministerio del Interior.

El algoritmo Euphemia fija el precio de la luz en España y en otros 22 países europeos. El operador del mercado mayorista afirma que Euphemia es un sistema que calcula los precios de la electricidad «de manera eficiente» y que se utiliza de manera común y sincronizada con los demás mercados europeos de la electricidad. Algunos sectores cuestionan el modelo porque la energía más cara, el gas, es la que determina el coste final del megavatio.

Accenture y Metro de Madrid equilibran eficiencia energética y confort gracias a la Inteligencia Artificial. Durante el último año, el sistema, diseñado por ambas compañías redujo un 25% los costes de energía y 1.800 toneladas de emisiones de CO2. El sistema utiliza un algoritmo de optimización capaz de movilizar grandes cantidades de datos para obtener todas las combinaciones posibles en cuanto a temperatura del aire, arquitectura de la estación, frecuencia de trenes, carga de pasajeros y precio de la electricidad a lo largo del día.

Y hablando de políticas y planes tenemos la Estrategia Española de I+D+I en Inteligencia Artificial, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, que indica también los riesgos que debemos prevenir y solventar incluyendo transparencia en los algoritmos y modelos, evitando la manipulación de comportamientos, tomando medidas ante la automatización del trabajo, abordando la equidad de los modelos y promoviendo un uso honesto de la tecnología.

Afirma que aunque los algoritmos actuales son todavía deficientes, cabe esperar que en un futuro mejoren sus capacidades predictivas: el análisis de imágenes procedentes de cámaras de vídeo o el análisis de las redes sociales mediante tecnologías del lenguaje y el diseño de perfiles basados en el análisis de secuencias temporales de datos... Estas son áreas en las que deben realizarse avances para predecir comportamientos y potenciales incidentes manteniendo el respeto a las cuestiones éticas que plantean.

El ámbito de la seguridad incluye otros campos como es el aspecto asistencial a colectivos en riesgo de exclusión. La IA puede intervenir para mejorar la seguridad de estos colectivos mediante el análisis de patrones sociales para la prevención.

Y claro con esto mimbres surgen noticias que nos avanzan que el Gobierno diseña un 'Gran Hermano' con los datos de los ciudadanos, que planea la creación del Instituto Nacional de Datos, organismo que analizaría la información de los españoles con Inteligencia Artificial. Evidentemente la propuesta se recoge dentro de la mencionada estrategia de I+D+i en Inteligencia Artificial, pero creo que no en esos términos, pero evidentemente podría ser usada para eso.

Entre las pocas políticas municipales tenemos, dentro del Plan digital del Ayuntamiento de Barcelona, de mayo del 2018, la Medida de gobierno de gestión ética y responsable de datos: Barcelona Data Commons, la cual, entre otros aspectos indica:
Las diferencias entre el diseño y la operación de estos algoritmos y nuestra comprensión de lo que implican pueden tener consecuencias éticas graves que afecten tanto a personas individuales como a grupos de ciudadanos y ciudadanas. Es esencial que las decisiones que tome el Ayuntamiento utilizando algoritmos basados en nuestros datos sean accountable (aplicando el concepto de algorítmico accountability) y garanticen los principios éticos del respeto por los derechos, la justicia, el concepto de fairness, el bienestar y la virtud.

Como vemos el tema es muy interesante y todavía hay muchos aspectos para abordar. Podemos tener la sensación de que en España nuestras administraciones están muy lejos de otras, tanto europeas como de otros continentes, pero la verdad es que debemos comenzar a estar atentos, porque todo llega, tanto en la toma de decisiones, como en la automatización de tareas. Pero eso lo dejaremos para otra ocasión.


21 de marzo de 2019

Gobernanza algorítmica: lo que se nos viene encima a la Administración

  Retrato del matemático Luca Pacioli. IACO.BAR. VIGENNIS. P. 1495

En la era de la información, integrados en la sociedad del conocimiento, donde el acceso e intercambio de datos genera riqueza, donde palabras como big data, machine learnig e inteligencia artificial (IA) empiezan a ser comunes, nos encontramos ante la nueva posibilidad de traducirlo todo a datos.

Estamos en la era del yo cuantificado, que podríamos definir como el hábito de cuantificar todo lo que nos ocurre en la vida, recopilando información que se produce gracias a los medios sociales, los gadgets con Gps, las aplicaciones de los móviles y otras herramientas. Tenemos la manía de medir los pasos que damos, los kilómetros que corremos, las calorías que comemos y las que quemamos, nuestro ritmo cardíaco, lo que ahorramos al dejar de fumar, la calidad del sueño, la productividad en el trabajo....

En la era del internet de las cosas, de la interconexión de objetos cotidianos con internet, en la cual Gartner pronostica que se utilizarán 14,2 mil millones de objetos conectados en 2019, y que el total alcanzará los 25 mil millones para 2021. Esto nos está llevando a la era de internet de todo, que consiste en reunir personas, procesos, datos y cosas para conseguir que las conexiones de red sean más pertinentes y valiosas que nunca, convirtiendo la información en acciones que creen nuevas capacidades, experiencias más ricas y oportunidades económicas sin precedentes para las empresas, las personas y los países, (Cisco, 2013).

Por otra parte, los algoritmos están presentes en nuestra vida desde hace ya bastantes años, influyen en cuales son los resultados de Google al hacer una búsqueda, en lo que vemos en nuestras redes sociales, en los precios de los billetes de nuestro avión, lo que pagamos por nuestros seguros, o dónde invierten fondos y planes de pensiones.

Un algoritmo es, según el profesor Ricardo Peña Marí, un conjunto de reglas que, aplicadas sistemáticamente a unos datos de entrada apropiados, resuelven un problema en un numero finito de pasos elementales, es decir, que es ciego ante lo que está haciendo. Por ello y dado que cada vez son más usados en una infinidad de ámbitos, tanto privados como públicos, necesitamos tener más presente el componente humano de la ecuación, y por lo tanto pasar de políticas reactivas a políticas activas para intentar regular la mano invisible de la tecnología.

Para que no se piense en esto como un futuro muy lejano vamos a comentar algunas iniciativas que ya se están tomando en el sector público.

Algunas administraciones y ciudades han implementado sistemas automatizados de toma de decisiones basados en algoritmos, entre los que podemos destacar, el sistema de admisión en las escuelas secundarias de Nueva York, donde los estudiantes clasifican las escuelas en una lista en función de sus preferencias y las escuelas hacen los mismo con los estudiantes. Este algoritmo determina una primera ronda de coincidencias y después se realiza una segunda ronda similar. El resto de estudiantes es asignado administrativamente. El porcentaje de alumnos asignados administrativamente bajo de un 37% a un 10%.

El algoritmo para evitar delitos de la policía de Chicago, asigna puntuaciones en base a arrestos, disparos, afiliaciones con miembros de pandillas y una serie de variables para predecir quién es más probable que empuñe un arma para disparar a otra persona (o reciba un disparo). Con ayuda del aprendizaje automático, los sistemas tecnológicos de la policía de Chicago identifican tendencias y patrones para predecir eventos, incluidos los posibles crímenes y los lugares en que ocurrirán.

En Suecia un algoritmo gestiona el subsidio de desempleo, comprueba si las personas que reciben este tipo de subsidio cumplen con sus obligaciones, entre ellas, buscar activamente trabajo, enviar avisos o retener pagos si no cumplían los requisitos. Se supone que esta medida ayudaría a aumentar la eficiencia, pero desde el otoño pasado el sistema ha colapsado y los humanos han vuelto a ocupar su lugar para corregir el problema cuanto antes.

El ya famoso sistema de crédito social en China, un sistema de puntuación ciudadana basado en la confiabilidad, el cual se aplica para todos sus ciudadanos y de éste depende que puedan acceder a diversos servicios y créditos

La administración italiana utiliza una herramienta llamada redditometro, capaz de cruzar datos confidenciales de los contribuyentes para descubrir evasores potenciales, ya que en base a ciertos gastos establece unos ingresos probables.

Y para terminar, no hace todavía un año cuando un robot se presentó por primera vez a la alcaldía de un distrito de Tokio. Sus creadores explicaban que el futuro pasa por algoritmos capaces de analizar los deseos y las peticiones de la población, satisfaciendo necesidades y resolviendo conflictos como ya lo hace su sistema, la IA lo cambiará todo, es solo cuestión de tiempo. Podremos desarrollar políticas imparciales y equilibradas. Implementaremos medidas rápidamente, acumulando información y liderando la próxima generación”.

No sé si echarme a temblar.

Algunos nos estamos preguntando ya qué cantidad de gobierno queremos dejar en manos de los algoritmos. Hay muchos ciudadanos que comienzan a verse afectados, y de momento ninguna administración está haciendo mucho por incluir los algoritmos dentro de las políticas de transparencia.

Por gobernanza algorítmica entenderemos, como Micaela Mantegna, el control sobre debilidades o posibles distorsiones en la construcción de estos modelos que puedan determinar un resultado sesgado, discriminatorio, injusto o inescrutable. Y ese control se ejerce mejor con medidas éticas, de transparencia y rendición de cuentas.

Y aunque ya en 2014 se hablaba de algocracia, "el gobierno de los algoritmos", también se habla de Regulación algorítmica como apuntaba Tim O`Reilly: "...la idea de regulación algorítmica es fundamental para todas las plataformas de Internet y proporciona un área fructífera para la investigación en el diseño del gobierno del siglo XXI".

¿Qué hacen los gobiernos sobre la regulación algorítmica? Pues de momento poca cosa, ni para bueno ni para malo. Ni para regularse ellos ni para regular a los demás. Silicon Valley nos lleva ventaja, se está autorregulando.

Comentaba Evgeny Morozov que: "Además de hacer que nuestra vida sea más eficiente, este mundo inteligente también nos presenta una opción política emocionante. Si gran parte de nuestro comportamiento cotidiano ya es capturado, analizado y enviado, ¿por qué seguir con enfoques no empíricos de regulación? ¿Por qué confiar en las leyes cuando uno tiene sensores y mecanismos de retroalimentación? Pero no es todo tan sencillo como él mismo apunta, ni se pueden hacer reflexiones muy simplistas. 

Lo que para unos es hablar de un futuro en el que el feedback de los datos entre ciudadanos e instituciones sea capaz de crear enmiendas a las leyes y normas sociales más justas, para otros es simplemente la capacidad de la combinación Datos-Algoritmos para tomar mejores decisiones a nivel político.

Pero además, por otro lado los sectores civiles y expertos hacen hincapié en que no debemos olvidar que lo que el algoritmo hace es ponerte una puntuación y a veces clasificarte, y lo hace de una manera que puede llegar a ser tan complicada que no puedes entenderla, no puedes plantear un recurso... No hay que abandonar la automatización ni dejar de confiar en los algoritmos, pero sí exigir que rindan cuentas (Cathy O`Neil).


En la próxima entrega de Gobernanza Algorítmica pondremos más ejemplos, unos pocos que hemos encontrado en España, y hablaremos de ventajas y problemas que acarrea todo este maremágnum, de privacidad, de ética y de regulación... algorítmica, por supuesto.

5 de marzo de 2019

Brecha digital organizativa

El carro de heno. El Bosco

Cuando hablamos de brecha digital solemos referirnos, en la mayoría de las ocasiones, a la distancia que hay entre distintos grupos, debido a diferentes niveles de alfabetización y acceso a la tecnología, tanto a nivel geográfico como socioeconómico.

Pues bien, las organizaciones también sufren la brecha digital. Siendo en este caso el principal escollo, no el acceso a la tecnología, que en algunos casos también se produce, si no la integración de esas tecnologías en los procesos de dicha organización.

La brecha digital organizativa tiene dos vertientes: La brecha digital organizativa interna, que se presenta cuando secciones o departamentos de una misma organización trabajan a distintos niveles dentro de la transformación digital, con las distorsiones y prejuicios que eso conlleva tanto a la propia organización como al resto de agentes implicados (stakeholders que llaman a hora). Y la vertiente externa de esa brecha, que se produce entre dos organizaciones distintas dentro del mismo sector. Esto hace que, en el caso de la administración pública, nos encontremos con organizaciones plenamente digitalizadas, con otras que apenas han comenzado el camino, y en el medio todo un rosario de tipos y problemáticas diversas a la hora de conseguir esa plena digitalización. Esto también acarrea muchas dificultades a la hora de la relación entre estas administraciones.
Para no extenderme mucho hablaré hoy de la brecha digital interna, aquella que se produce dentro de la propia administración.

Suele afirmarse que las diferentes capacidades y cualificaciones de los empleados son el principal obstáculo para la integración de un modo homogéneo de esas tecnologías digitales. En ciertos sectores, como el público, también se suele incluir la cultura organizativa.

Hay un hecho que me gustaría resaltar, que muy a menudo se olvida, y es la escasa relevancia que damos en nuestras organizaciones a la comunicación interna. Por muy bueno que sea nuestro plan, nuestra estrategia, sin una comunicación bien diseñada, y sobre todo constante y reiterada, a todos los niveles de la organización, no conseguiremos nuestros objetivos.

Es curioso ver como el estudio "The Digital Culture Challenge; Bridging the employee-Leadership Disconnect", publicado en junio de 207, basado en 1.700 encuestas a profesionales de 340 compañías en 8 países y entrevistas en profundidad con expertos académicos, pone de manifiesto la considerable diferencia entre la percepción que la alta dirección y los empleados tienen respecto a la existencia de una cultura digital dentro de sus organizaciones. Frente al 40% de la alta dirección que cree que sus empresas tienen una cultura digital, solo el 27% de los empleados está de acuerdo con esta afirmación.

Y esto creo que se produce básicamente por la distancia que existe entre ambos grupos, dirección y empleados, a la hora de abordar esa transformación. Eso hace que los departamentos donde exista un liderazgo operativo, unido con la agilidad para aunar el trinomio toma de decisiones-comunicación de decisiones-feedback sobre resultados, a pequeña escala, avancen más rápidamente que aquellos otros donde liderazgo y comunicación no tienen esas características. En éstos últimos la falta de ese liderazgo, o su mera existencia centrada en otras cosas (en la administración seguro que se nos ocurren varias), y la débil presencia de una comunicación, que no va más allá de la transmisión de meras directrices, hacen muy difícil que tengan la misma agilidad y motivación que los primeros.

Esta brecha comentada puede llegar a ser un auténtico obstáculo, originando disfunciones importantes dentro de la organización. Su máximo nivel, mente analógica en cuerpo digital, que explicábamos en un anterior post, ya está creando algún que otro quebradero de "cabeza".

¿Cómo podemos evitar o mejorar este problema? ¿Podemos plantearnos, de nuevo, la pregunta sobre como aprenden las organizaciones?

El entorno actual nos hace exigirnos a nosotros mismos un cambio de actitud y de formas. Necesitamos organizaciones capaces de aprender en equipo, promoviendo el aprendizaje continuo. No ya de gestionar el cambio, sino de habitar en él, y ser capaces de compartir misión y objetivos, estrategias y tácticas.

27 de febrero de 2019

La nueva administración bipolar: Mente analógica y cuerpo digital

Extracción de la piedra de la locura. El Bosco.


Bipolar, que tiene dos polos, o partes opuestas.


La mente, aún analógica de nuestra Administración Pública, alimentada últimamente con leyes electrónicas, está comenzando a empacharse, y aunque ella no lo sabe, a desorientarse. Intenta aferrarse a su viejo pasado, quiere conservar su modo de hacer las cosas, quiere agarrarse a algo que la haga sentirse más segura, en estos tiempos de cambios y transformaciones. Y lo que está consiguiendo es sufrir pequeñas alucinaciones, engañarse a sí misma. Cree que eso que le cuentan, esas pequeñas victorias en la transformación digital, son un reflejo de que va por buen camino. Pero si las miramos detenidamente, no son más que pasos atrás.

Se ha separado de su cuerpo digital, de la posibilidad de iniciar un procedimiento realmente electrónico aprovechando todas las posibilidades que la tecnología pone a nuestro alcance. De iniciar otra manera de hacer administración, de pensar fuera de la caja, y actuar de acuerdo con los tiempos actuales, y sobre todo, pensando en el futuro.

Nuestras ventanillas y mostradores, donde hasta hace poco campaban a sus anchas los papeles, pertenecientes a vetustos procedimientos arcaicos, van transformándose, digitalizándose que llaman ahora, en malas copias digitales. Esta transformación digital no es sino una deformación, producida por una mala simbiosis entre lo analógico y lo digital.

Nuestra mente analógica se aferra al papel. Ha engañado a nuestro cuerpo digital para que se sienta seguro con el documento electrónico, con un pdf, a imagen y semejanza del papel. ¡Qué gran error! Nuestra mente analógica se aferra a la firma, todo debe estar firmado. Ha engañado a nuestro cuerpo digital para que se sienta seguro con una firma electrónica estampada en el documento electrónico, de nuevo a imagen y semejanza del papel. ¡Qué gran error!

¿Donde queda el dato electrónico, dónde el análisis, dónde el conocimiento, dónde la innovación con esos datos electrónicos? Ese documento electrónico nos está complicando la vida. No nos deja avanzar ¿De verdad necesitamos plasmarlo todo en un pdf con una firma visible, con un CSV? ¿De verdad que el único modo de tener prueba de una solicitud online es registrando en nuestros sistemas un pdf firmado electrónicamente por el ciudadano? ¿No sabemos hacerlo mejor?

Vamos hacia un sistema electrónico nefasto, antes inundados de papeles en mesas y archivos, ahora inundados de pdf´s, ocupando miles de terabytes, que en el mejor de los casos producen la misma sensación de burocracia del siglo pasado, y en el peor acaban de nuevo impresos inundando mesas.

Más que una transformación digital estamos asistiendo a una distorsión digital, donde las manías por llevar lo analógico a lo electrónico están desorientando a nuestro cuerpo. La administración es un enfermo digital, que con el tiempo irá empeorando, pues su mente cada vez está más lejos de su físico. Ahora perdido mezcla nuevos conceptos, que intenta interiorizarlos a bajo nivel, sin altura de miras, con criterios viejunos que nos lastraran indefinidamente.

¡Hay que matar al documento electrónico, larga vida al dato electrónico! Grita el cuerpo, ya sintiendo la evolución en sus venas. Pero la mente va a otro ritmo, incluso a veces parece que no juega al mismo juego.

Estamos lejos de encontrar el equilibrio, dice la mente... Y lo peor es que no es consciente, no somos conscientes, de que ese equilibrio ahora no es necesario. Ese equilibrio que buscamos nos está lastrando. No es hora de equilibrios, es hora de CAMBIOS, con mayúsculas.

25 de septiembre de 2018

La frase de la semana

Hay muchas frases que definen perfectamente situaciones de un manera muy concisa, a veces con humor y casi siempre de un modo muy inteligente.

Algunas de ellas, sobre todo las que tengan que ver con la administración pública, las compartiré por aquí.

Empezamos esta semana con una que tiene que ver con un tema candente en la contratación pública.

Espero tan solo sacaros un breve sonrisa.






21 de septiembre de 2018

Las tribulaciones de un funcionario en la administración pública

Un viejo post de Seth Godin decía:

La gente no cree lo que les cuentas.
Raramente creen lo que les enseñas.
Suelen creer en lo que sus amigos les dicen.
Siempre creen lo que se dicen a sí mismas.

Bastante acertado creo, así que ya me dirás cómo te explico yo que la administración pública está mejorando, que eso del vuelva usted mañana se está terminando y que ya solo quedan unos pocos reductos donde el empleado público no tiene una verdadera vocación de servicio.

Visto lo visto, y teniendo en cuenta la fama ganada hasta ahora, es posible que por mucho que insista no me creas.

No quiero decir con ello que ahora la administración pública sea maravillosa, pero tampoco es ese diablo emplumado dedicado a fastidiar al prójimo, como ha quedado en el acervo común.

Para muestra un botón: En muchas de ellas, sobre todo en las de mayor tamaño, Estado, Comunidades Autónomas y grandes ciudades, esos trámites fastidiosos los puedes hacer desde casa o la oficina, y así por lo menos ganas tiempo y te ahorras vernos la cara. Que no es que yo no tenga ganas de verte, pero seguro que tienes algo mejor que hacer.

Y que no te engañen si te dicen que la administración electrónica no entrará en vigor hasta octubre de 2020, que volvemos a retrasar lo que no podemos cumplir, como siempre.

Te digo que la administración electrónica está ya en vigor, que tu empresa está obligada a relacionarse por medios electrónicos con todas las administraciones, por ello todas las administraciones tienen que poner los medios para relacionarse electrónicamente contigo. Si eres persona física tienes esa posibilidad pero no esa obligación. Que no te cuenten milongas, que lo que se retrasa es otra cosa, pero no la obligación de que todos los empleados y cargos públicos usen la firma electrónica. Que los expedientes deben ser electrónicos, los informes electrónicos...

Y para terminar, parafraseando a otro grande como Peter Drucker, aunque la mayor parte de eso que llamamos gestión pública no es otra cosa que hacer más complicado que la gente haga su trabajo, decirte que hay muchos empleados que estamos ahí para facilitarte las cosas, aunque decretos y leyes intenten ponérnoslo, a veces, más difícil.

Bueno, no quiero aburrirte, pero te adelanto que hay muchas más cosas que están cambiando en la Administración Pública, unas a mejor y otras a peor. Pero esas tribulaciones las dejaremos para otro día.

18 de septiembre de 2018

Cuando toca desaprender

Aunque llevo tiempo sin publicar sigo escribiendo bastante a menudo, únicamente tengo más reparos en compartir mis ideas, unas veces por manidas, por no querer recorrer espacios ya demasiado transitados o incluso trasnochados, y otras por no parecer excesivamente ingenuo (con la edad creo que nos volvemos cada vez menos crédulos, más escépticos, casi maliciosos).

Una de esas ideas que se me ha pasado por la mente en varias ocasiones es la del desaprendizaje y todo lo que podría relacionarlo con la gestión de los cambios que se nos vienen encima (que se nos han venido ya).

Según José Miguel Bolivar desaprender consiste en deshacernos de forma inmediata de todo aquello que va quedando obsoleto o se vuelve innecesario. Una vez desaprendido lo innecesario, reaprender es sencillo, porque se parece al aprendizaje incremental que ya conocemos y practicamos. La principal diferencia en este sentido es que el reaprendizaje es más rápido y frecuente, ya que ahora hay que aprender durante toda la vida.

Si ya habíamos oído hablar de las organizaciones que aprenden tenemos que hablar de organizaciones que desaprenden, bueno realmente las organizaciones no aprenden o desaprenden, son las personas las que lo hacen.

Entre los artículos más interesantes que he encontrando googleando un rato este es uno de mis favoritos:

La perspectiva que argumenta que  las  organizaciones  deben  desaprender sus viejas prácticas con  el fin  de  permitir  aprender  nuevas  formas  de  hacer  las  cosas,  implica  entonces,  no  sólo  la creación  de  nuevas  capacidades  y  conocimientos,  sino  también  la  eliminación  de  los  ya existentes  (Martin  de  Holan  &  Phillips,  2004).  Desaprender  desde  esta  perspectiva  es positivo; cuando un conocimiento es viejo y no se ha renovado o actualizado oportunamente, este podría impedirle a la firma la posibilidad de adaptarse a las nuevas exigencias del entorno en  que  compite;  desaprender,  entonces,  es  la  solución. 

...las  viejas lógicas dominantes  o mega-rutinas, son uno  de  los  factores  más  importantes  que  impiden  a  las  firmas  descartar  el  conocimiento antiguo...

EL DES-APRENDIZAJE EN UN SISTEMA DE INNOVACIÓN: UNA PERSPECTIVA DESDE LA INTERACCIÓN ENTRE AGENTES. [accessed Sep 17 2018].

Y en cuanto a su aplicación práctica parece que los americanos llaman a esto KAF (Knowledge Active Forgetting). Entre las fases más interesantes que este proceso describe:
  • Declarar explícitamente qué conocimiento es obsoleto.
  • Dejar de usarlo.
  • Detener el desarrollo de conocimiento basado en él.
  • Limpieza del conocimiento antiguo.

Se me vienen a la mente un montón de interrogantes sobre la aplicación de este concepto en la lenta y mal planteada transformación digital de nuestras queridas administraciones.

Así que podríamos empezar con ese primer momento: Reconocimiento de la realidad y definición del aspecto a desaprender.

Alguien debería atreverse a dejar por escrito cuál es actualmente ese conocimiento obsoleto que entorpece el avance de la administración pública.

26 de junio de 2017

Táctica más que estrategia para implantar un proyecto opendata en tu ayuntamiento

El viernes pasado tuve el placer de participar en el curso “Datos abiertos y reutilización de la información del sector público” organizado por la Escuela de Formación e Innovación de la Administración Pública de la Región de Murcia, que contó también con profesores como Manuel Fernández Salmerón, Julián Valero Torrijos e Ignacio Ballesta Germán.

Con el subtítulo “Usando la táctica más que la estrategia” intenté relatar las vicisitudes que, para sacar adelante una iniciativa de datos abiertos, puede encontrarse un ayuntamiento pequeño, como es el de Lorca, aderezando la historia con mi visión personal sobre el tema.

Ante la posibilidad de tener problemas en el planteamiento de nuestra estrategia, ante el riesgo de tener el famoso parálisis por el análisis, ante los obstáculos que nos podemos encontrar me atrevo a sugerir que nos decantemos por la táctica más que por la estrategia.


Mi intervención giró en torno a las dificultades que se puede encontrar una administración local a la hora de abrir sus datos, así como los motivos por los que la reutilización de sus datasets puede ser algo escasa.

La verdad es que todos tenemos más o menos claro las fases que una organización debe seguir para iniciar un proceso de apertura de datos:

1. Selección de la información reutilizable
2. Identificación de los datos
3. Descripción de los mismos
4. Formato de los datos
5. Términos y condiciones de uso aplicables
6. Puesta a disposición
7. Y por supuesto fomento del uso

Para los primeros seis pasos podemos seguir la Norma Técnica de Interoperabilidad de Reutilización Recursos de la Información, pero para el último, y uno de los más importantes, podemos guiarnos por las 5 estrellas del open data engagement.

★ Datos abiertos determinados por la demanda

★ ★ Datos puestos en contexto

★ ★ ★ Prestar soporte a la conversación entorno a los datos

★ ★ ★ ★ Desarrollar capacidades, habilidades y redes

★ ★ ★ ★ ★ Colaborar en tus datos como un recurso común

También tendremos que superar la visión limitada de los roles que puede desempeñar la administración en el mundo de los datos abiertos, y ser algo más que un mero proveedor.

Este es hasta ahora el rol más común en todas las administraciones públicas. Simple proveedor de datos. Pero puede, y debe, desempeñar otros, como bien se exponía en el informe "How Government can promote Open Data" de McKinsey&Company:

Catalizador
La creación de un ecosistema de usuarios de datos, programadores y desarrolladores de aplicaciones. En este rol debemos centrar nuestras estrategias.

Usuario
Ayudan a superar las barreras internas. Invertir en el talento, las herramientas y los sistemas. Como utilizar los datos para tomar mejores decisiones. Aplicar analítica avanzada. Tomar decisiones mejor informados sobre la mejora del rendimiento y la asignación de recursos limitados.

Responsable de la política
Mejora de la seguridad jurídica y de la protección de las personas (privacidad y seguridad), establecimiento estándares técnicos, a la vez que se avanza en los beneficios potenciales de los datos.

Las retos que tendremos que afrontar podremos agruparlos en tres: el metodológico, el tecnológico y el organizativo. Los dos primeros están superados, hay suficiente experiencia, literatura y herramientas para ello, el verdadero reto es el organizativo, porque como siempre lo importante son las personas.

Y recordar que, de momento, los datos abiertos para la administración es innovación, y como innovación debemos aprender de la experiencia, y para ello nada mejor que comenzar con un proyecto pequeño y sencillo, para empezar a caminar sin miedo a tropezar. Las grandes pretensiones y el mundo de la innovación no encajan bien con la grandilocuencia de las ruedas de prensa de la administración pública.

Aquí os dejo la presentación:



Por último dar la enhorabuena a la Escuela por la organización del curso y a la Oficina de la Transparencia y la Participación Ciudadana de la Administración Pública de la Región de Murcia por seguir apostando por los datos abiertos, y darme la oportunidad de contar la experiencia del Ayuntamiento de Lorca.

Mucho ánimo a Ignacio en su nueva etapa, signo de que algo se está moviendo en Murcia en cuanto a datos abiertos se refiere.

19 de junio de 2017

Administración de misión

Muchas veces hemos hablado de derribar los silos que producen las estructuras verticales en la Administración Pública imposibilitando la óptima colaboración entre departamentos. La inexistencia de órganos coordinadores no es el mayor problema, sino la efectiva incapacidad de acometer proyectos de un modo transversal.

Algo tan sencillo como los equipos de trabajo o la gestión por proyectos pueden convertirse en una verdadera odisea. No terminan de encajar en la cultura organizativa de la administración pública.

Edgar Pisani publicó en 1956 el artículo “Administración de gestión, administración de misión” dónde nos hablaba de un tipo de administración, una administración caracterizada por la especialización de sus objetivos, la elasticidad de su gestión y destinada a anexarse temporalmente a las administraciones tradicionales para atenuar las insuficiencias de estas últimas [Tratado de Ciencia Política. Georges Burdeau. N.T. 1980.] En Francia cuentan con experiencias en este sentido.

Ante un problema nuevo es más útil crear una estructura específica que reformar las existentes… Las misiones reunen a un número pequeño de colaboradores de alto nivel y el trabajo en equipo y la consecución de los objetivos tienen prioridad sobre la subordinación jerárquica y el respeto burocrático de la norma [Sistemas Políticos Contemporáneos. Pilar Chávarri Sidera e Irene Delgados Sotillos (Coordinadoras). 2013]

Sería interesante redefinir esa administración de misión, modernizarla para adaptarla a los tiempos actuales e intentar ponerla en práctica.

En la administración local no tenemos ningún recurso para asegurar esa transversalidad en los nuevos proyectos, ni siquiera en las actuaciones más habituales. Conseguir una mínima coordinación es una tarea complicada. Hemos de recordar que quien se coordina son las personas y éstas suelen tener su trabajo claramente definido, y el resto de labores estan más difusas, me refiero a aquellas como la mejora continua del servicio, la calidad, la innovación, la implantación de nuevos proyectos, etc… Por el contrario tampoco es frecuente que existan unidades o servicios estables que se encarguen de esa labor, y cuando existen las herramientas con las que cuentan para hacerlo suelen ser muy escasas.

Por ello si fuésemos capaces de crear esas estructuras temporales, más liquidas y con un peso mayor que la buena voluntad de los trabajadores que colaboran en ellas, conseguiríamos solventar muchos de los problemas anteriormente citados.


Publicado originalmente en Inap Social, Comunidad de Innovación.

22 de marzo de 2017

Herramientas sociales para la gestión pública

Una herramienta es un recurso (ya sea utensilio,objeto, procedimiento o método) que se utiliza para ejecutar una actividad o trabajo, y facilitar mediante su uso la realización del mismo. Por "social" entendemos las relaciones que se establecen dentro de una comunidad, entonces podemos establecer como herramienta social ese medio que se utiliza para facilitar nuestras relaciones dentro de la comunidad.

Lo que entendemos como redes sociales, cuya denominación más acertada sería "servicios de red social" o "medios sociales", Facebook o Twitter por ejemplo, no son sino herramientas que nos facilitan esa interacción social. La red social la componemos las personas, Facebook es una empresa.

Lo habitual es que la Administración Pública utilice esos servicios de red social como herramienta de comunicación con los ciudadanos.

Pero normalmente olvida otras herramientas sociales que también podrían aportar más valor a esa relación de comunidad, como son las de monitorización, para practicar la famosa escucha activa, las de medición de nuestras actuaciones, e incluso otras más usuales como los blogs, wikis y comunidades verticales, además de otras más antiguas pero que siguen teniendo plena vigencia en ciertos sectores, como los foros, incluso podemos hablar de herramientas sociales de gestión de proyectos.

Como vemos dejamos de lado, y perdemos toda su potencialidad, herramientas que nos ayudan a gestionar esa relación con los ciudadanos, más allá de la mera comunicación.

Si nos centramos en el método, los procedimientos, los planes..., es decir, cómo vamos a usar esas herramientas sociales, nos encontramos con la publicación por parte de algunas administraciones públicas de sus guías de usos y estilos. Supongo que procedimientos internos habrá muchos más, o eso quiero creer, que hay muchísimas administraciones que, sin tener publicada una guía, si han pensado en una presencia ordenada y segura, tanto para la propia administración, como para sus ciudadanos, y han sistematizado al menos parte de ello, para no dejarlo todo en manos del azar. Lo que si podemos observar es que hay pocos planes en medios sociales publicados. Parece que hay mucha presencia pero poco plan. Esperemos que muchas más administraciones se incorporen en este camino.

Por último indicar que estas herramientas sociales pueden usarse por la administración como instrumento de gestión de su relación con los empleados, de conexión entre ellos, aprovechando de este modo todo su potencial en beneficio interno. Incluso para esto necesitamos un plan. Otra asignatura pendiente.

28 de febrero de 2017

En busca de la excelencia (en la Administración Pública)

Puede que no exista un camino a la calidad, pero existe un camino para la excelencia. Esta frase de Máximo Fraile, en el debate ¿Qué os sugiere el slogan de Samsung "La innovación es nuestro legado, la Calidad es nuestra prioridad?, en la comunidad de innovación de INAP Social, me ha recordado un post que tenía a medias, desde hace mucho tiempo, sobre un libro de los 80 titulado precisamente "En busca de la excelencia".

Los 8 atributos que caracterizaban por aquel entonces, según sus autores, a las empresas sobresalientes eran los siguientes:

1. Énfasis en la acción
2. Proximidad al cliente
3. Autonomía e iniciativa
4. Productividad contando con las personas
5. Manos a la obra eficazmente
6. Zapatero a tus zapatos
7. Estructuras sencillas, staff reducido
8. Tira y afloja simultáneo

Estas eran las conclusiones a las que llegaba este best seller del management del año 82, y que conocí a finales de esa década recién aterrizado en la facultad de económicas.

Por aquellos tiempos me sonaban pocos autores "contemporáneos" que tuvieran que ver con el nuevo mundo en el que pretendía participar. Tras los primeros años Kottler, Drucker, Porter, Peters & Waterman... comenzaron a hacerse un hueco en mi biblioteca.

De todos ellos fueron éstos últimos los menos "académicos". "En busca de la excelencia" llegó hasta mí gracias a numerosos artículos en revistas, que seguían haciendo referencia a él a pesar de llevar más de un lustro en el mercado.

Es de las pocas cosas que lograron quedarse conmigo de aquel periodo de mi vida, además de la firme idea que ese mundo, el de los economistas, no era para mi.

Explicaré brevemente, con sus propias palabras, a que se referían los autores con cada uno de esos ocho atributos.

Énfasis en la acción
La obsesión por hacer cosas. Necesidad de adhocracia. Hágalo, arréglelo, inténtelo. La acción caótica es preferible a la inactividad ordenada.

Proximidad al cliente
Estas empresas aprenden de las personas a quien sirven.
Muchas de las empresas innovadoras obtuvieron sus mejores ideas, sobre productos, de los clientes, y eso se consigue a fuerza de escuchar con atención y de modo regular.

Autonomía e iniciativa
Las empresas innovadoras mantienen muchos lideres e innovadores en toda la organización.
No tratan de sujetar a todo el mundo con las riendas tan cortas que les impiden ser creativos. Fomentan la aceptación práctica de riesgos y apoyan las buenas tentativas. Siguen el noveno mandamiento de Fletcher Byrom: Asegúrate de que generas un número razonable de equivocaciones.

Productividad contando con las personas
Las empresas sobresalientes tratan al personal subordinado como fuente fundamental de calidad y aumentos de productividad. El presidente de Texas Instruments lo expresaba así: a cada trabajador se le considera una fuente de ideas, no simplemente un par de manos.

Manos a la obra eficazmente
Thomas Watson Jr., dijo que los logros de una organización tienen mucho más que ver con su ideario básico que con sus recursos tecnológicos o económicos, su estructura organizativa, sus dotes de innovación o su sentido de la oportunidad.

Zapatero a tus zapatos
Lo más probable es que el rendimiento lo tengan las empresas que permanecen razonablemente próximas a los negocios que conocen.

Estructuras sencillas, staff reducido
Las formas y sistemas estructurales de las empresas sobresalientes son maravillosamente simples. El personal de alta dirección es escaso.

Tira y afloja simultáneo
Las empresas sobresalientes están centralizadas y descentralizadas a la vez.
En su mayor parte han llevado la autonomía al nivel de los puestos de trabajo. Por otra parte, son centralistas fanáticas de unos cuantos valores esenciales que tienen en mucha estima, como la fiabilidad o la calidad.


Podemos intuir que, algo más de tres décadas después, casi todos ellos siguen plenamente vigentes, o por lo menos nos parecen atributos perfectamente legítimos a la hora de buscar la excelencia. Quizás podríamos añadir un par más sobre el trabajo en red, innovación abierta o el aprendizaje organizacional, pero básicamente son válidos.

Si hiciésemos una búsqueda de la excelencia en la administración pública ¿qué nos encontraríamos? ¿Cuáles serían esos atributos de las administraciones excelentes, o que al menos intentan buscar la excelencia?

Espero que podamos contestar en breve esta pregunta y no tardar tanto tiempo como lleva este post escrito y sin publicar.

29 de noviembre de 2016

Modelos colaborativos de formación

El pasado 10 de noviembre tuve la ocasión de asistir a la jornada “Modelos colaborativos de formación en la Región de Murcia” atraído por el tema, y sobre todo por la presencia de Jesús Martínez Marín, al que sigo desde hace tiempo y tenía muchas ganas de conocer personalmente, eso que ahora llamamos desvirtualizar.

Esto de los modelos colaborativos en la administración pública tiene su miga. Encajar todos los conceptos que se vertieron en la jornada en el rígido esquema público no es fácil. A mí, que me gusta escaparme por la tangente, prefiero hablar de modelos colaborativos de aprendizaje, muy en la línea del 70-20-10, como muy bien explicó Jesús: 70% de aprendizaje por la experiencia, 20% de aprendizaje social y un 10% de aprendizaje formal. Y ese 20% es muy importante, es un aprendizaje colaborativo, casi imprescindible para enfrentarse al otro 70%.

No sé si todos podemos hablar con conocimiento de causa sobre la formación, pero sí podemos hacerlo sobre el aprendizaje, y nuestra propia experiencia nos avala.

Pero volviendo al 20% que nos ocupa, me quedo con una idea: Lo importante, en nuestras organizaciones, es conectar a la gente preocupada por hacerlo mejor.

Y en cuanto la manera de hacerlo, Sandra Sanz Martos nos dio unas pinceladas muy interesantes sobre las diferencias entre redes sociales y comunidades, centrándose en estas últimas.

Respecto a las comunidades de valor, distinguió entre comunidades de interés, comunidades de aprendizaje y comunidades de práctica. Dejando claro también las diferencias entre comunidad y grupo de trabajo. En fin, toda una nomenclatura que conviene tener clara para saber a qué nos estamos refiriendo.

Muy interesante toda la ponencia, relatando los elementos que facilitan el funcionamiento de una comunidad de prácticas, los perfiles de los participantes...

Creo que es un tanto complicado llegar a hacerlo correctamente, pero esta jornada me ha servido para reflexionar sobre otro tipo de “comunidades” más líquidas (y no es que pretenda licuar una comunidad de interés o aprendizaje), pero sí adaptarlas a las necesidades del momento, comprendiendo, como muy bien explicó Sandra, que estas “comunidades” son como un organismo vivo, hay que cultivarlas, ya que como ellos nacen, crecen, algunas se reproducen, pero al final lo natural es que mueran.

El reto es conectar conocimiento, interés en compartirlo y ganas de hacerlo mejor, de forma que podamos aprender unos de otros. No sé si esto tendrá éxito, pero merece la pena probarlo.

Bueno, mejor que mis divagaciones será que os lo cuenten ellos mismos, ya que los vídeos de la jornada están disponibles aquí:

Jornada "Modelos colaborativos de formación en la Región de Murcia" (10/11/2016) 

7 de noviembre de 2016

Sobre los 25 blogs imprescindibles sobre administración pública

El pasado sábado, 5 de noviembre, Amalia López Acera publicó un post titulado "Los 25 blogs imprescindibles sobre administración pública". A través de diversos medios contactó con personas que conoce, cerca de 40, y que trabajan en la administración pública para preguntarles qué blogs son los que leen. Con los más repetidos elaboró una lista, sin pretensiones de ser un ranking, sino como un pequeño repositorio o guía para conocerlos o descubrirlos. Gracias ante todo Amalia por el trabajo realizado.

Como bien indica Amalia, los blogs son una estupenda herramienta para adquirir conocimiento y estar al tanto de todo lo que acontece en nuestro ámbito profesional, contado por los propios profesionales, que son los que mejor conocen, de primera mano, el devenir diario de nuestra a veces querida, otras odiada, administración pública.

Al ser preguntado por Amalia, ya mi cabecita, y esa conciencia que siempre tiene que estar dando la lata, me recordó que tenía un poco olvidada mi faceta de blogger. Pero cuando he tenido la oportunidad de leer el post y comprobar que este blog estaba incluido en la lista no he tenido más remedio que ponerme a escribir, al comprobar que solo he publicado una entrada en este año 2016, y fue allá por el mes de enero. Esta especie de terapia pública seguramente no servirá de mucho, pues son los hechos los que cuentan, no las intenciones.

Vaya de todas formas por delante mi agradecimiento a todos aquellos compañer@s que me tienen todavía presente en sus pensamientos.

Ya en su post "Reinventando motivaciones" Jesús Martínez Marín hablaba de ese sentimiento de culpabilidad que se tiene al dejar abandonado el blog. Comparto el sentimiento general pero también he de agregar que los tiempos y las personas cambian. En mi caso soy mucho más comedido, parece que desde 2009, cuando empecé con este blog, he ido perdiendo un poco ese desparpajo o incluso el atrevimiento, del que antes solía hacer gala, quizá a veces guiado por la ignorancia más que por la valentía.

Siempre he defendido la necesidad, con mayúsculas, de que los empleados públicos tengan una presencia activa en redes sociales, en su vertiente profesional, además, claro está, de impulsar y colaborar con los perfiles sociales de las administraciones públicas para las que trabajan. Echando la vista atrás veo claramente que este año he dejado de predicar con el ejemplo. Creo que el tiempo no es escusa.

Tendré que ganarme de nuevo el derecho a estar en esa lista.

26 de enero de 2016

Eliminando desperdicios en la Administración Pública

Ha caído en mis manos un libro llamado "Claves del Mundo de los Negocios" y hojeándolo he leído, en un apartado llamado Juegos de Dirección, lo siguiente:

La suboptimización se produce cuando un directivo apoya a una parte de la empresa en perjuicio de los intereses generales de la empresa. Algunos directivos sufren de estrechez de miras ya que se encuentran muy unidos a determinados departamentos o empresas subsidiarias, mientras que otros directivos padecen miopía ya que el resultado les afectará personalmente.

Y me ha dado que pensar, en la Administración Pública.

Buscando el concepto de suboptimización encuentro que Hitch y McKean lo definen 'como‘un “intento por encontrar soluciones óptimas (o, por lo menos, las más cercanas al nivel óptimo) a problemas parciales, más que al problema general de la organización en cuyo bienestar o utilidad estemos interesados” [1].

La organización mas propensa a sufrir las ineficiencias que produce la suboptimización puede ser la Administración Pública, una organización poco abierta, con departamentos cerrados (casi opacos), lo que hemos llamado Reinos de Taifas. Cada uno hace la guerra por su lado, olvidándose de el resto. Y aún cuando no se llegue a estos extremos, la Administración Pública es muy dada a centrarse en ciertos servicios intentando optimizarlos, pudiendo en bastantes casos no conducir a la optimización del sistema en su conjunto, incluso a la suboptimización.

Se ponen ejemplos de grandes empresas donde se explica que la dirección, consejeros y directores, suelen ser subsistemas en sí mismos, con objetivos e intereses distintos a los de la empresa. No os quiero contar lo que ocurre en los tres niveles administrativos con los objetivos e intereses de Gobierno vs Administración.

Ahondando un poquito más en Google encontramos cosas muy interesantes:

Sin embargo, como una nota de advertencia, no podemos utilizar el temor de una potencial sub-optimización como una excusa para no perseguir vigorosamente la mejora a través de la eliminación de residuos. Cuando el desperdicio existe en el sistema, debemos identificarlo y eliminarlo. Si es verdadero desperdicio, debemos ser capaces de eliminarlo sin tener un impacto negativo en el sistema. Aún que esto tal vez pueda requerir un re-diseño de diversos aspectos del sistema que no están en armonía con los conceptos esbeltos. Suboptimización, cuando sale mas caro el caldo…

Me da por pensar que no sacamos la basura tan a menudo como sería necesario. Así tenemos la casa.

Prometo seguir investigando el tema. Aunque hoy en día las promesas creo que están muy sobrevaloradas.




[1] La implementación de las políticas. Luis F. Aguilar Villanueva (Estudio introductorio y edición) Página 195.

16 de diciembre de 2015

Reutilización de la información en portales de transparencia

El artículo 5.4. de la Ley de Transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno dice textualemente: "La información sujeta a las obligaciones de transparencia será publicada en las correspondientes sedes electrónicas o páginas web y de una manera clara, estructurada y entendible para los interesados y, preferiblemente, en formatos reutilizables." Esto es algo imposible de alcanzar o legislador se ha explicado mal.

Voy a intentar aclarar esta posición: Es totalmente defendible que la información publicada en los portales de transparencia deba ser plenamente entendible por los interesados, es decir, por personas. Pero hacerlo en formatos reutilizables es imposible. Con formatos reutilizables nos estamos refiriendo básicamente a un tipo de formato creado para que sea directamente entendido por máquinas. Por tanto o el formato es entendible por los interesados o lo es por las máquinas. Recordemos que para que los datos sean reutilizables deben ser datos sin procesar, en formatos estándar, es decir no propietarios, estructurados y sin restricciones para su uso.

Solución salomónica: publicar en varios formatos.

Para cumplir con el anterior precepto deberemos publicar la información de dos modos, uno para las personas y otro para las máquinas. Y es lo que más sentido tiene. Sería algo así como si la Administración nos dijera: Soy transparente, aquí te lo cuento y además te doy la posibilidad, si quieres, de que lo compruebes, ya que tienes a tu disposición los mismos datos que yo he usado".

Algo así estamos intentando hacer con el portal de transparencia del Ayuntamiento de Lorca, y digo que estamos intentando porque para nosotros el pasado día 10 fue el pistoletazo de salida, no la línea de meta. Debemos trabajar cada día por intentar ser más transparentes, ya que la transparencia es un proceso, no un acto.

Como ejemplo hemos empezado por la contratación y los presupuestos.


En cada uno de los apartados "Contrataciones en curso", "Todos los contratos", "Contratos Menores" y "Presupuestos" además de contar con toda la información necesaria, al final de ellos se pueden encontrar también los formatos disponibles para su descarga: csv, excel, html, json y xml. Lo ideal sería acompañar también de un gráfico para aquellas magnitudes que así nos lo permitan, como hemos hecho en el apartado de los presupuestos, pero todo se andará.

Por otra parte hay que hacer hincapié en la necesidad de automatizar lo máximo posible todas las publicaciones en el portal de transparencia. No podemos estar toda la vida detrás de los servicios que componen la organización para que publiquen o nos pasen los datos necesarios para su publicación.

Por ello la modernización de la gestión es imprescindible. Como decía Seth Godin con demasiada frecuencia saltamos hacia lo nuevo sin haber llegado a ser suficientemente buenos en lo importante, y en este caso lo importante para la Administración es una gestión eficaz y eficiente, algo de lo que podemos estar algo alejados.

Sin esa gestión será realmente complicado tener los portales de transparencia actualizados. Como muestra un botón ¿cuantos ayuntamientos tienen a día de hoy portal de transparencia? Si por falta de previsión, medios, e incluso dejadez, un número importante de ellos no lo tienen aún, ahora que es cuando se está hablando más de transparencia, imaginaos que pasará dentro de unos años cuando no sea una moda.

Como corolario de todo esto podríamos concluir diciendo que debemos intentar que todo lo publicado en el portal de transparencia lo sea de un modo automático y lo esté también en formatos reutilizables. Es un complejo proceso que debemos iniciar, pero que debe concluir con la transparencia por defecto, con los datos en abierto por defecto.